La intervención de Mónica Melero mostró cómo Losberger De Boer ha convertido la construcción modular prefabricada en una solución industrial ágil, escalable y de alta especialización. Su propuesta combina rapidez de ejecución, reutilización de infraestructuras y una fuerte base tecnológica para dar servicio tanto a grandes eventos como a proyectos públicos, corporativos e industriales, con una clara vocación de sostenibilidad y adaptación al entorno.

UNA EMPRESA CENTENARIA CON RAÍCES GERMANO-HOLANDESAS

Losberger De Boer es una compañía con más de cien años de historia dedicada a la construcción industrializada en acero y aluminio. Su nombre remite a los apellidos de sus fundadores, de origen alemán y holandés. El grupo, con sede en Barcelona, lleva ya veinte años presente en el mercado español y ha experimentado un crecimiento que Mónica Melero definió como “muy orgánico”.

Hasta ahora, la actividad de la compañía en España se había centrado principalmente en el sector de los eventos, ámbito en el que el grupo está presente en citas de gran repercusión internacional como el G7, la COP, el Mobile World Congress o los Juegos Olímpicos de Invierno. Sin embargo, coyunturas como la pandemia obligaron les obligaron a salir de su zona de confort y a explorar nuevas líneas de negocio apoyándose en el know-how acumulado en construcción metálica.

El grupo lleva ya veinte años presente en el mercado español, con sede en Barcelona y un crecimiento que Mónica Melero definió como “muy orgánico”

La intervención de Mónica Melero se abrió con la proyección de un vídeo no publicado previamente en ningún canal, que mostraba el proceso de construcción de cuatro edificios destinados a la celebración del próximo premio de Fórmula 1 de Madrid, dos de los cuales suponen una ampliación de IFEMA de aproximadamente 28.000 metros cuadrados. El proyecto se ha desarrollado en apenas cinco meses, un plazo que, según explicó Mónica Melero, ha obligado a la compañía a movilizar toda la tecnología y el talento del grupo para lograr el objetivo.

Se trata de un proyecto impulsado bajo la modalidad de design and build, en un proceso en el que el diseño, la fabricación y la construcción avanzan de forma prácticamente simultánea. Para hacerlo posible, la compañía trabajó con cerca de un centenar de transportes, más de cuarenta procedentes de Holanda, una veintena desde una fábrica en La Roca del Vallès (Barcelona) y el resto desde Madrid, en un esfuerzo por reducir el impacto del transporte tanto en huella de carbono como en coste.

UN SISTEMA CONSTRUCTIVO QUE APUESTA POR LA VELOCIDAD Y LA FLEXIBILIDAD

El eje central del modelo de negocio es un sistema constructivo modular y prefabricado que permite reducir al menos un 60% los tiempos de obra respecto a la construcción tradicional. Mónica Melero insistió en que no se trata solo de construir rápido, sino de hacerlo con procesos sólidos de ingeniería y diseño, y con una ejecución limpia que no interfiera con otras actividades.

A pesar de su gran presencia en eventos de dimensión internacional citados, Mónica Melero subrayó que "somos más que eventos", en referencia a la capacidad de la compañía para dar respuesta a sectores muy distintos que tienen en común el hecho de valorar en gran medida la rapidez de ejecución. 

La escalabilidad es otro de los grandes activos del modelo: las soluciones pueden ampliarse o reducirse en función de las necesidades del negocio. Esto es especialmente valioso en un contexto marcado por conflictos bélicos, fluctuaciones en los precios de materias primas como el cobre o el hierro, y una creciente dificultad para anticipar el futuro a corto plazo. 

Las soluciones pueden ampliarse o reducirse en función de las necesidades del negocio, algo especialmente valioso en un contexto marcado por una creciente dificultad para anticipar el futuro

La reutilización de las estructuras es, en su opinión, la verdadera clave de la durabilidad del sistema: una vez construida, la instalación puede tener una larga vida útil que va más allá del uso puntual para el que fue concebida.

Mónica Melero citó el ejemplo del village de los atletas de los últimos Juegos Olímpicos de Invierno, un conjunto de viviendas unifamiliares de estilo alpino que después se reconvirtió en explotación turística mediante colaboración público-privada. En su opinión, este tipo de acuerdos entre iniciativa privada y marco público son los que permiten dar un segundo uso a las infraestructuras una vez finalizado el evento que las originó.

LA DIVERSIFICACIÓN HACIA EL MERCADO CPI

La compañía ha bautizado como mercado CPI (corporativo, público, industrial) su apuesta de diversificación fuera del sector de los eventos. En este ámbito, Losberger De Boer ha desarrollado proyectos como la terminal de llegadas internacionales del aeropuerto de Girona, centros deportivos como el dedicado a Dani Jarque en Sant Boi de Llobregat (Barcelona), o la ampliación de la Fira de Lleida, de unos 3.000 metros cuadrados, ligada en este caso a un proceso de reubicación de la propia feria financiado por la administración.

Mónica Melero explicó que la compañía aspira ahora a exportar este mismo modelo a infraestructuras como los aeropuertos, que afrontan grandes planes de rehabilitación y desarrollo y necesitan soluciones rápidas que garanticen la seguridad en entornos operativos complejos. El foco de crecimiento actual se sitúa especialmente en infraestructuras deportivas y pabellones polideportivos multiuso para municipios, así como en proyectos donde la falta de edificabilidad puede resolverse mediante construcciones desmontables acogidas a licencias temporales.

Igualmente, reconoció que, si bien en el segmento de grandes eventos la compañía apenas tiene competencia, ampliar el resto de las verticales resulta más complicado debido a un cierto sesgo cultural que tiende a priorizar la construcción tradicional en ladrillo y hormigón frente a la construcción metálica prefabricada, un espacio que, se suele ver como complementario y no sustitutivo del anterior.

El foco de crecimiento actual se sitúa en infraestructuras deportivas y pabellones polideportivos multiuso, así como en proyectos donde la falta de edificabilidad puede resolverse mediante construcciones desmontables

Buena parte del negocio en el segmento CPI depende de la contratación pública, un terreno en el que Mónica Melero identificó dificultades específicas. El sistema constructivo exige una inversión significativa antes incluso de salir de fábrica, de modo que cuando el proyecto llega a obra ya se ha facturado en torno al 60% de la inversión. A diferencia de otros países de la Unión Europea, en España no se reconoce la certificación por acopio, lo que penaliza el flujo de caja de la compañía y obliga a reajustar continuamente la financiación.

Desde el punto de vista de la financiación, Mónica Melero explicó que el negocio se financia mayoritariamente a corto plazo. La compañía combina distintas modalidades comerciales -alquiler, compra y leasing- que responden a necesidades de clientes muy diferentes entre sí.

TECNOLOGÍA, DIGITALIZACIÓN, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ESG

La rapidez de respuesta que caracteriza a Losberger De Boer se sustenta, según Mónica Melero, en una alta digitalización y sistematización de todos los procesos, desde la ingeniería hasta la logística y la parte comercial. La compañía trabaja con herramientas como SAP, integra su CRM con el resto de los procesos internos y dispone de un desarrollo propio, alimentado por una base de datos de proyectos, que permite generar renderizaciones de manera muy ágil.

Por otra parte, describió la IA como un arma de doble filo: aporta mucho valor y acorta procesos, pero requiere una fase de refinamiento para no perder la esencia del producto y garantizar que el resultado final está en línea con el ADN de la empresa. Señaló, además, la protección de los derechos de autor como una zona gris, especialmente en ámbitos creativos, y defendió la necesidad de formar a los equipos para asegurar un uso correcto de estas herramientas dentro de los procesos de la compañía.

Aunque su volumen de facturación no le obliga a ello, el grupo implementó hace dos años el nuevo sistema de reporting de sostenibilidad, calculando la huella de carbono de sus distintas unidades de negocio

Aunque su volumen de facturación no le obliga a ello, Losberger De Boer implementó hace dos años el nuevo sistema de reporting de sostenibilidad, calculando la huella de carbono de sus distintas unidades de negocio y por cada evento, además de contar con programas de compensación de emisiones. Para Mónica Melero, el gran reto actual no es tanto el cálculo como la sensibilización en el uso de los espacios: de poco sirve construir con una calificación energética A si después el cliente instala un sistema de climatización sobredimensionado con las puertas abiertas. "La tarea va mucho más allá del ámbito interno de la empresa", subrayó. 

En cuanto a la cadena de suministro, explicó que, pese a ser una multinacional con una central de compras común, el grupo se apoya en una red de proveedores locales que aportan servicio de proximidad y forman parte esencial de su cadena de valor.

INNOVACIÓN EN MATERIALES Y TALENTO

Mónica Melero destacó la existencia de un encuentro anual en el que los distintos departamentos del grupo comparten sus últimas novedades, entre ellas los nuevos materiales, como una composición de microfibras (usadas en las tablas de paddle-surf) que el grupo está testando para aislamiento acústico y térmico. 

 Losberger De Boer cuenta con equipos internacionales itinerantes de especialistas, apoyados por equipos locales, y combina esta estructura con programas internos de desarrollo profesional y movilidad entre las 21 unidades de negocio del grupo en todo el mundo, un atractivo especialmente valorado por los perfiles más jóvenes.

Este modelo resulta especialmente relevante en proyectos donde intervienen centenares de profesionales y donde la coordinación entre diferentes países, normativas y culturas de trabajo exige una planificación extremadamente precisa. La formación continua ocupa un lugar central dentro de esta estrategia. Los especialistas reciben programas permanentes de actualización técnica sobre los distintos sistemas constructivos desarrollados por el grupo, mientras que la movilidad internacional permite compartir conocimiento entre las unidades de negocio repartidas por todo el mundo.

Losberger De Boer cuenta con equipos internacionales itinerantes de especialistas, apoyados por equipos locales, y combina esta estructura con programas internos de desarrollo profesional y movilidad

El desarrollo de ingeniería y de cálculos, remarcó, siguen concentrados en Holanda, donde reside el equipo técnico más fuerte del grupo, mientras que en España la compañía cuenta con perfiles propios de arquitectura, interiorismo y gestión de proyectos.

La retención del talento es, en palabras de Mónica Melero, uno de los grandes retos de la compañía, especialmente por la dificultad de formar equipos especializados en sistemas constructivos muy concretos. En España, la plantilla de la compañía es de unas veinte personas, frente a los cerca de 1.200 empleados existentes a nivel global. Las previsiones de facturación para este año se sitúan en torno a los 30 millones de euros, tras haber multiplicado por cuatro el negocio en los últimos seis años. 

En cuanto a la integración de sus construcciones en entornos urbanos de gran valor patrimonial como el que ofrece Barcelona, Mónica Melero defendió que la estética es igual de importante que la rapidez: por ello la compañía se apoya en arquitectos e interioristas para que sus soluciones, siendo eficientes, convivan con el urbanismo y se integren en el entorno, evitando de este modo el efecto de uniformidad que a veces se atribuye a la construcción prefabricada.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS FINALES

Mónica Melero reiteró que la flexibilidad de la compañía para incorporar cambios una vez cerrado un proyecto se apoya en la experiencia en procesos de design and build y fast track, así como en plantillas internas para mitigar riesgos operativos y financieros, priorizando siempre que el proyecto final sea un éxito. 

Sobre la propiedad del grupo, precisó que Losberger De Boer nació de una iniciativa familiar holandesa que, hacia 2002-2005, fue adquirida por capital riesgo. Actualmente cuenta con un consejero delegado, un consejo de administración y comités de dirección propios de una gestión corporativa estándar, aunque uno de los descendientes de la familia fundadora sigue vinculado a la gestión.

En el segmento de eventos, Mónica Melero señaló que el cliente es mayoritariamente privado y que los encargos se obtienen sobre todo por reputación y recomendación, con una actividad de marketing limitada; en cambio, el proceso de diversificación del grupo sí ha requerido reforzar la comunicación, sobre todo la digital, para ganar visibilidad en nuevos segmentos de negocio. 

En el segmento de eventos, el cliente es mayoritariamente privado y el negocio se mueve sobre todo por reputación y recomendación

El coloquio se cerró con la intervención del presidente de C2G, Francesc Homs, quien subrayó el papel de la tecnología de proceso y de la digitalización como claves para poder ejecutar un proyecto como el de la Fórmula 1 en apenas cinco meses, y trasladó a Losberger De Boer una invitación abierta a sumarse a Change to Grow para compartir su experiencia, especialmente en los ámbitos de formación que la organización está desarrollando en torno a la inteligencia artificial.