Noticias C2G BUSINESS LUNCH con Jaume Sanpera, CEO de Sateliot
19 de marzo, 2026
“Hay que llegar vivo al mercado y esto no es nada obvio”
La exposición de Jaume Sanpera mostró cómo Sateliot ha convertido una necesidad global —llevar conectividad a zonas sin cobertura— en una apuesta tecnológica e industrial con ambición europea. Su propuesta combina innovación en estándares 5G, despliegue satelital propio y colaboración con operadores móviles para ofrecer conectividad crítica de forma escalable, asequible y soberana. Más allá del avance técnico, el proyecto refleja una visión estratégica: acelerar el desarrollo, industrializar la fabricación desde Cataluña y posicionarse como actor clave en la autonomía europea en telecomunicaciones, defensa y resiliencia ante crisis.
UNA INFRAESTRUCTURA ESTRATÉGICA PARA EUROPA
Sateliot nació en 2018 tras la salida de su fundador de una anterior compañía de telecomunicaciones centrada en llevar conectividad al mundo rural. A partir de esa experiencia, y ante la aceleración del sector espacial impulsada por los nuevos actores privados, la empresa identificó una oportunidad concreta: resolver el déficit de conectividad existente fuera de las zonas cubiertas por los operadores móviles tradicionales.
La tesis de partida era clara. Mientras en las ciudades había entre 5.000 y 10.000 millones de dispositivos conectados gracias a las redes terrestres, fuera de esas áreas —que representan aproximadamente el 80% del planeta— apenas había unos 5 millones de objetos conectados. “La diferencia era enorme y entonces vimos que ahí había una necesidad real y un mercado por desarrollar”, explicó Jaume Sanpera.
La propuesta de Sateliot es extender la cobertura de los operadores móviles mediante satélites y desarrollar una nueva generación de infraestructuras soberanas de conectividad crítica
La compañía, fundada en 2018, culmina este año su salto al mercado comercial con una propuesta pionera: extender la cobertura de los operadores móviles mediante satélites y desarrollar una nueva generación de infraestructuras soberanas de conectividad crítica.
LA CLAVE: ABARATAR EL ACCESO A LA CONECTIVIDAD FUERA DE COBERTURA
El principal obstáculo para conectar activos remotos no era tanto la demanda como el coste. Hasta hace poco, conectar un depósito de agua, un contenedor refrigerado o un sensor agrícola vía satélite requería equipos propietarios de 300 o 400 euros, fabricados por los mismos operadores satelitales, lo que impedía cualquier economía de escala.
La reflexión inicial de Sateliot fue intentar desarrollar un dispositivo propio más competitivo, pero pronto llegaron a la conclusión de que esa no era la solución. El cambio de enfoque fue decisivo: en lugar de reinventar el terminal, la empresa apostó por utilizar los mismos dispositivos estándar que emplean operadores como Telefónica, Verizon, Jio o Claro, y hacer posible que también pudieran conectarse directamente desde el espacio.
Ese planteamiento obligó a intervenir en el corazón del sistema: el estándar global de telecomunicaciones móviles.
CAMBIAR EL ESTÁNDAR PARA CONECTARSE AL ESPACIO
Sateliot inició entonces un trabajo pionero para adaptar los estándares definidos por 3GPP —la organización que regula las generaciones 2G, 3G, 4G y 5G— a un entorno no terrestre. La empresa logró convertirse en uno de los primeros contribuidores de la Release 17, la versión que permite que un dispositivo detecte que no está operando con una red terrestre, sino con una red no terrestre, y active el modo adecuado para conectarse vía satélite.
Ese avance ha sido decisivo para que, por primera vez, un dispositivo estándar pueda seguir transmitiendo cuando pierde cobertura móvil convencional. “Eso lo cambia todo, porque permite que un dispositivo que cuesta 5 euros, y no 300, siga funcionando cuando ya no hay cobertura terrestre”, resumió el ponente.
Sateliot alcanzó el 20 de septiembre de 2025 un hito histórico: conectar por primera vez un dispositivo 100% estándar directamente desde un satélite.
La compañía lanzó su primer satélite en 2021, el conocido Enxaneta, impulsado junto con la Generalitat de Catalunya. A este le siguieron nuevas misiones destinadas a validar tecnología, contribuir al estándar y refinar la capacidad de conexión de dispositivos IoT desde órbita baja.
Los lanzamientos prosiguieron y con cuatro satélites ya orientados a un uso comercial, Sateliot alcanzó el 20 de septiembre de 2025 un hito considera histórico: conectar por primera vez un dispositivo 100% estándar directamente desde un satélite.
La relevancia de este logro va más allá de lo técnico. Supone que un mismo dispositivo industrial, logístico, agrícola o ganadero puede operar sobre una red móvil terrestre y, al salir de cobertura, continuar enviando datos a través del espacio sin cambiar de hardware. El modelo, además, permite a Sateliot posicionarse como una extensión de cobertura para los operadores móviles, no como un sustituto de estos.
“Nosotros somos el último perfil de roaming”, explicó el Jaume Sanpera. Es decir, el cliente sigue siendo usuario de su operador habitual y solo cuando desaparece la cobertura terrestre entra en funcionamiento la conectividad satelital.

UN MERCADO GLOBAL Y ESCALABLE
Esa integración con los operadores ha sido una de las grandes palancas de escalabilidad del proyecto. A diferencia de modelos anteriores, en los que cada entrada en un nuevo país exigía una elevada inversión comercial y operativa, Sateliot trabaja ahora como socio de extensión de cobertura de grandes telecos.
La respuesta del mercado ha sido muy intensa incluso antes de la plena comercialización. La compañía empezó a firmar binding orders dos años antes de disponer de la tecnología completamente operativa y ya ha comprometido conexiones equivalentes a 10 millones de dispositivos, el doble del mercado satelital IoT existente hasta entonces.
Los cuatro satélites actuales dan una vuelta a la Tierra cada 90 minutos lo que permite dos pasos al día para cualquier punto del planeta, una frecuencia suficiente para muchos de esos casos de uso y, además, compatible con la larga duración de las baterías de los dispositivos, que deben operar entre 5 y 10 años.
Estas características son especialmente potentes en aplicaciones donde no se necesita conectividad continua, pero sí trazabilidad, prevención o mantenimiento correctivo: agricultura, ganadería extensiva, logística, oleoductos, torres de alta tensión o monitorización medioambiental.
DEEP TECH DE VERDAD
Sateliot ha sido, en palabras de su fundador, un proyecto “deep tech de verdad”: años de inversión, desarrollo tecnológico y construcción de mercado antes de poder empezar a facturar.
Ese recorrido no ha sido sencillo en Europa, donde el ecosistema inversor ha estado históricamente más habituado a modelos SaaS o software con retornos más inmediatos que a proyectos industriales o espaciales con largos periodos de maduración. “Hay que llegar vivo hasta el mercado, y eso no es nada obvio”, señaló.
La compañía ha dado un paso más ambicioso: integrar verticalmente el diseño y fabricación de la nueva generación de satélites
Hasta ahora, los satélites de la compañía se fabricaban con proveedores externos, mientras Sateliot diseñaba y desarrollaba la radio que conecta con los dispositivos IoT. Sin embargo, la aceleración del sector espacial y la necesidad de innovar más rápido llevaron a la compañía a dar un paso más ambicioso: integrar verticalmente el diseño y fabricación de la nueva generación de satélites.
SEGUNDA GENERACIÓN DE SATÉLITES Y SOBERANÍA TECNOLÓGICA
El cambio estratégico se vio reforzado por una nueva realidad geopolítica y operativa. El gran apagón eléctrico vivido en España, los episodios climáticos extremos como la DANA, los incendios forestales denominados de nueva generación, y la guerra en Ucrania pusieron sobre la mesa una evidencia: sin comunicaciones soberanas no hay resiliencia, ni seguridad, ni capacidad de respuesta.
A partir de esa constatación, Sateliot decidió aplicar el know-how acumulado en conectividad 5G IoT al desarrollo de una nueva generación de satélites fabricados en Barcelona. El primero de ellos, actualmente en producción, multiplica por diez el peso de los nanosatélites iniciales y marca el inicio de una nueva etapa industrial para la compañía.
Sin comunicaciones soberanas no hay resiliencia, ni seguridad, ni capacidad de respuesta
Estos satélites de segunda generación permitirán alcanzar una revisita de una hora en cualquier lugar del mundo, una cobertura ya suficiente para la mayor parte de las aplicaciones IoT avanzadas. Pero, además, actuarán como demostradores de una tecnología aún más ambiciosa: el D2D, direct-to-device, que permitirá conectar directamente teléfonos móviles convencionales. “Los satélites de segunda generación serán lanzados al espacio a principios de 2027”, según anunció Jaume Sanpera.
TERCERA GENERACIÓN: EL SIGUIENTE PASO
La evolución siguiente pasa por llegar a una tercera generación de satélites. Para ello la empresa ha firmado recientemente un acuerdo con PLD Space, el lanzador español, con el objetivo de poner en órbita los primeros equipos preparados para ofrecer conectividad móvil directa en tiempo real, incluyendo audio, vídeo y datos en movimiento.
Este salto tiene implicaciones decisivas para ámbitos como defensa, seguridad y emergencias. La tesis es que Europa no puede depender de infraestructuras críticas controladas por actores externos. En este contexto, el fundador de Sateliot fue especialmente explícito al referirse al caso de Starlink y a la dependencia europea de soluciones bajo control estadounidense en relación con la guerra de Ucrania, donde esta dependencia supone un alto coste.
Según explicó Jaume Sanpera, la urgencia de desarrollar capacidades propias ya no responde solo a una lógica industrial, sino a una necesidad estratégica. “No hay defensa sin comunicaciones satelitales soberanas”, destacó.
UNA CONSTELACIÓN DE 432 SATÉLITES
La visión a largo plazo de la compañía contempla una constelación de 432 satélites, concebida para ofrecer cobertura global en tiempo real con tecnología 5G y capacidad de servicio masivo. Ese despliegue exige no solo diseño tecnológico, sino industrialización.
Por ello, Sateliot está diseñando una fábrica en Barcelona con la ambición de producir satélites alejándose del modelo artesanal que aún domina buena parte de la industria espacial europea. El objetivo es repetir, abaratar y acelerar. “La nueva filosofía del espacio es probar, cambiar, innovar y volver a probar”, señaló el fundador.
La integración vertical responde precisamente a esa lógica: reducir drásticamente los ciclos de innovación y evitar depender de terceros para introducir mejoras, validar cambios o adaptar configuraciones.
Sateliot está diseñando una fábrica en Barcelona con la ambición de producir satélites alejándose del modelo artesanal que aún domina buena parte de la industria espacial europea
El componente de misión, la transparencia interna y la participación en el capital forman parte esencial de la cultura corporativa. Todos los empleados disponen de stock options y la empresa comparte mensualmente información sobre la evolución del negocio, contratos y retos pendientes. Más de 50 (de los 150) trabajadores son ya accionistas directos.
Ese modelo, unido al atractivo internacional de Barcelona, ha facilitado la captación de perfiles altamente especializados. “La última semana recibimos casi 400 currículums”, explicó el fundador, subrayando que, incluso en posiciones muy técnicas, la compañía está logrando atraer talento global. “Y dentro de este talento hay que contar con profesionales catalanes y españoles que regresan después de haber estado trabajando en otros países”, subrayó Jaume Sanpera.

CAPITAL PARA CRECER Y ACELERAR: NUEVAS OPORTUNIDADES
Desde el punto de vista financiero, Sateliot ha pasado por varias etapas. Comenzó con una ronda seed de 1,5 millones de euros, apoyada por diversos colaboradores y amigos. Después cerró una Serie A de 10 millones con la entrada de Indra, Cellnex y la SEPI.
Más adelante levantó una Serie B de 70 millones (40 en equity y 30 en deuda), con el Banco Europeo de inversiones e inversores como Hyperion, GPF y la SETT. Actualmente afronta una Serie C para acelerar su desarrollo. “Nuestra obsesión es la velocidad”, destacó Jaume Sanpera clave en un mercado con actores como SpaceX. “Y de aquí también la integración vertical”, añadió.
El contexto internacional abre oportunidades para la conectividad soberana europea. Muchos países buscan reducir dependencia de China y EE. UU., y ven en Europa un socio fiable. Sateliot lidera este movimiento y negocia con distintos países.
El contexto internacional abre oportunidades para la conectividad soberana europea. muchos países buscan reducir dependencia de china y EE. UU., y ven en Europa un socio fiable
Según Jaume Sanpera, el giro político de Estados Unidos ha actuado como un revulsivo para Europa, que se está viendo obligada a reaccionar y a reforzar su autonomía estratégica. A su juicio, la creciente imprevisibilidad estadounidense está llevando a muchos países a replantearse sus alianzas tecnológicas y a buscar socios más estables y confiables. En este sentido, señaló que numerosos Estados que no pueden desarrollar su propia constelación ni disponer de infraestructuras satelitales propias prefieren no depender ni de soluciones chinas ni de operadores estadounidenses, y ven en Europa una alternativa más fiable.
Sateliot considera que está bien posicionada para liderar ese movimiento dentro del continente. Jaume Sanpera añadió que la compañía mantiene conversaciones con distintos países para ofrecer capacidades de telecomunicaciones satelitales en situaciones de necesidad, emergencia o defensa, siempre con el aval y la autorización del Gobierno español, que en estos momentos cuenta con el 20% del accionariado de la compañía.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
Durante el coloquio se trataron los principales retos, avances y estrategias de Sateliot. Jaumer Sanpera explicó que, aunque todavía no generan ingresos, la compañía cuenta con acuerdos firmes con 60 operadores de todo el mundo y con 27 ONGs, lo que asegura márgenes elevados y permite un plan claro de recuperación de la inversión. Destacóque la integración vertical en el diseño y fabricación de los satélites es clave para mantener la innovación continua, industrializar la producción y acelerar los ciclos de desarrollo frente a competidores como la red de Elon Musk, especialmente en un mercado donde la rapidez de implementación es fundamental.
Se debatió también cómo la geopolítica influye en el negocio: la necesidad de reducir la dependencia de terceros países y garantizar la soberanía europea ha generado oportunidades, mientras que conflictos internacionales o decisiones políticas externas pueden afectar los plazos y la financiación.
La empresa está desarrollando sistemas que permiten conectividad directa a teléfonos móviles y dispositivos IoT, con total privacidad de los datos del cliente, además de mecanismos de alerta que minimizan riesgos de colisiones y gestionan la basura espacial.Asimismo, se destacó la relevancia estratégica de la participación española en el proyecto, tanto para mantener el control tecnológico como para asegurar la ventaja frente a posibles iniciativas centralizadas en otros países europeos.
El coloquio puso de relieve la visión a largo plazo de la compañía, su capacidad de innovación tecnológica y su papel clave en la conectividad global y la seguridad satelital
Finalmente, el coloquio puso de relieve la visión a largo plazo de la compañía, su capacidad de innovación tecnológica y su papel clave en la conectividad global y la seguridad satelital, mostrando cómo un proyecto iniciado hace menos de diez años puede competir en el contexto europeo y mundial.