La intervención de José María Álvarez-Pallete describió el momento actual como un “terreno inexplorado”, marcado por el tránsito cíclico del orden al caos y por una revolución tecnológica que desborda el contrato social vigente. Su tesis central se centró en la economía del dato: los datos personales son un nuevo factor de producción atrapado en un “mercado ausente”, fenómeno que denominó “vasallaje digital”. Combinando cifras, referencias filosóficas y experiencias profesionales e investigadoras, reclamó con urgencia un nuevo contrato social capaz de afrontar los riesgos y aprovechar las oportunidades que plantea la inteligencia artificial.

UN MUNDO EN TERRENO INEXPLORADO

José María Álvarez-Pallete abrió su intervención reflexionando sobre los ciclos históricos, en los que el mundo pasa periódicamente del caos al orden y es precisamente en los momentos de caos cuando surgen inevitablemente los grandes conflictos. Situó el precedente más reciente en la Segunda Guerra Mundial, tras la cual se creó un nuevo orden mundial, imperfecto pero estable, basado en los Acuerdos de Bretton Woods y en organismos supranacionales como el FMI, el Banco Mundial o la OMC.

Ese orden entró en una nueva etapa con la caída del Muro de Berlín en 1989, que impulsó la globalización. Se extendieron las cadenas de producción por todo el planeta y se confió en que el desarrollo económico favorecería la convergencia democrática. Desde el año 2000 aparecieron nuevos fenómenos, especialmente las plataformas digitales, capaces de acumular usuarios a escala mundial. Paralelamente, se vivió el periodo más prolongado sin guerras entre grandes potencias, una excepcionalidad histórica que, según Álvarez-Pallete, hemos normalizado.

Se ha vivido el periodo más prolongado sin guerras entre grandes potencias, una excepcionalidad histórica que, según Álvarez-Pallete, hemos normalizado

En este contexto situó los “cisnes negros”, acontecimientos imprevisibles y transformadores, y los “rinocerontes grises”, hechos previsibles que finalmente suceden. Como ejemplos de estos últimos, en 2026, citó la detención de Maduro, la reclamación de Groenlandia por parte de Doanald Trump, la guerra en Irán y el cuestionamiento de la utilidad de la ONU. Añadió a la lista: los aranceles más altos en 90 años, el récord del gasto militar, el auge del oro como refugio y la reivindicación de los BRICS de un nuevo papel en el orden mundial. Según una encuesta del Foro de Davos, solo el 6% considera posible recuperar el orden anterior.


UNA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA SIN PRECEDENTES

El invitado explicó que no hay marcha atrás porque la humanidad atraviesa uno de los escasos momentos históricos de acumulación de tecnologías disruptivas, como ocurrió con la Edad de Bronce, el Renacimiento. Citó la imprenta como ejemplo: antes de su aparición en Maguncia, hacia 1452-1455, se producían entre 1.000 y 2.000 libros anuales; posteriormente, unas 1.000 imprentas llegaron a producir 150 millones en menos de un siglo. 

Aunque este invento democratizó el conocimiento, también favoreció conflictos religiosos. La conclusión, inspirada en es que la nueva tecnología siempre avanza más rápido que el contrato social existente y termina desbordándolo.

La generación actual vive la mayor revolución tecnológica de la historia. su impacto sobre el PIB per cápita podría cuadruplicar el de la revolución industrial

Según Álvarez-Pallete, la generación actual vive la mayor revolución tecnológica de la historia. Su impacto sobre el PIB per cápita podría cuadruplicar el de la Revolución Industrial, pero a una velocidad muy superior: mientras el teléfono necesitó 50 años para alcanzar 50 millones de usuarios, ChatGPT lo consiguió en pocas semanas. Además, estimó que la IA tendrá en siete años un impacto 70 veces superior al de la Revolución Industrial durante sus primeros setenta años.

Esta aceleración responde a distintas fuerzas interrelacionadas: las telecomunicaciones, con fibra y 5G; el cómputo, impulsado por la ley de Moore, las redes neuronales y la computación cuántica; la Web3, capaz de certificar el origen de los datos; y, especialmente, la inteligencia artificial, convertida ya en un producto de adopción masiva.

LOS RIESGOS SOCIALES DE LA ACELERACIÓN TECNOLÓGICA

Álvarez-Pallete señaló que las principales preocupaciones puestas sobre la mesa en el Foro de Davos, a dos y diez años incorporan cada vez más factores tecnológicos: la pugna geoeconómica por el liderazgo en inteligencia artificial, la creciente desinformación y el aumento del gasto en defensa. 

Advirtió que vivimos el periodo más violento desde 1946 por número de conflictos abiertos y que la guerra se ha vuelto «algorítmica», incorporando como nuevos ámbitos de defensa el ciberespacio, el espacio exterior y la propia verdad frente a amenazas híbridas que combinan desinformación, ciberataques y agresiones físicas.

Sobre la desinformación, recordó que la globalización no ha conducido a la democracia plena que anticipaba Fukuyama y destacó que los jóvenes recurren cada vez menos a los medios tradicionales. Citó un análisis propio sobre la relación entre las redes sociales y las vacunas: el 83% de la conversación procede de menos de la mitad de los participantes y más de la mitad de quienes intervienen son bots destinados a desinformar y viralizar contenidos.

La guerra se ha vuelto “algorítmica”, incorporando como nuevos ámbitos de defensa el ciberespacio, el espacio exterior y la propia verdad

También identificó la desigualdad como otro gran desafío. Mientras en 1989 el 60% de la desigualdad mundial procedía de diferencias entre países, actualmente el 64% se genera dentro de cada país, facilitando la polarización social. Añadió que más de la mitad del tráfico de datos ya no es humano y que el 37% corresponde a “bots malos”, vinculados a ataques informáticos y campañas de desinformación.

Estos riesgos se multiplican con la IA, cuyos sistemas de desinformación y ciberataque pueden superar a los humanos. La carrera por desarrollar modelos exige enormes centros de datos, con elevados costes energéticos e hídricos.

Finalmente, abordó la cuestión del empleo citando el concepto de “destrucción creativa” de Schumpeter, defendiendo que se crearán tantos o más empleos que los existentes, aunque la transición debe gestionarse responsablemente. También alertó sobre los efectos de las redes sociales en adolescentes: aislamiento, falta de sueño, fragmentación de la atención y adicción, factores relacionados con ansiedad, depresión y pérdida de autoestima.


LA ECONOMÍA DEL DATO Y EL “VASALLAJE DIGITAL”

Álvarez-Pallete explicó que generamos datos constantemente: existen casi 30 000 millones de personas y objetos conectados, cada persona produce unos 84 gigas diarios y un coche conectado puede generar hasta 24 000. Su tesis es que el mercado de datos personales no está roto, sino que es un «mercado ausente»: tienen valor, pero carecen de un precio transparente porque quienes los utilizan no tienen interés en que seamos conscientes de ello.

Según sus estimaciones, los datos de una persona europea valen actualmente unos 170 euros anuales; en un mercado formalizado podrían alcanzar 1500 euros y, si cada individuo pudiera gestionar y mejorar la calidad de sus datos, entre 6000 y 9000 euros. Por ello, considera que los datos constituyen un nuevo factor de producción, junto a tierra, capital y trabajo, y que la situación actual representa un “vasallaje digital”: generamos datos de los que otros obtienen valor económico.

Existen casi 30 000 millones de personas y objetos conectados, cada persona produce unos 84 gigas diarios y un coche conectado puede generar hasta 24.000. su tesis es que el mercado de datos personales es un «mercado ausente»

Esta concentración explica, a su juicio, el ascenso de las grandes tecnológicas. Mientras en 2010 solo dos de las cinco mayores compañías eran tecnológicas, hoy las cinco primeras lo son. En la carrera tecnológica, destacó el liderazgo de China en numerosas tecnologías críticas, mientras Europa permanece rezagada.

Ante esta situación, defendió la reacción europea mediante normas como el RGPD y la Ley de Inteligencia Artificial, que considera una expresión de valores más que una simple exportación de regulación. El RGPD permite acceder a los datos personales y solicitar su eliminación, aunque ejercer estos derechos resulta todavía complejo. Planteó como solución que cada persona pueda recuperar, combinar y depurar sus datos, alimentar con ellos una IA propia y decidir si desea comercializarlos. Este modelo permitiría repartir mejor el valor generado, aumentar la eficiencia y reducir consumos de energía y agua, convirtiendo los datos en una nueva fuente de rendimiento económico.

FISCALIDAD Y SOBERANÍA EN LA ECONOMÍA DEL DATO

Álvarez-Pallete estimó que entre el 12% y el 16% del PIB europeo no estaría reflejado en las cuentas de los distintos países. En España supondría entre 250 000 y 300 000 millones de euros de PIB no contabilizado y entre 35 000 y 50 000 millones de recaudación fiscal potencial. 

A su juicio, el problema es que el sistema tributario sigue diseñado para la economía física, donde la fábrica radicada en el territorio es la unidad productiva, mientras que en la economía digital las empresas pueden situar sus servidores en países con menor tributación, como Irlanda o Luxemburgo. Sin embargo, sostuvo que la verdadera “fábrica” son las personas que generan los datos, por lo que habría que redefinir el sujeto tributario.

Entre el 12% y el 16% del PIB europeo no estaría reflejado en las cuentas de los distintos países

Como ejemplo, recordó su experiencia en Telefónica: la CNMC consideraba a la compañía operador dominante en televisión de pago, pero no contabilizaba la cuota de Netflix o Amazon Prime por falta de datos. Hoy, señaló, Netflix lidera ese mercado en España, seguida de Amazon Prime. Su reivindicación siempre fue que los nuevos operadores soportaran las mismas cargas fiscales y regulatorias que los tradicionales. Para Álvarez-Pallete, esta economía no tributada constituye la verdadera economía sumergida española.

HACIA UN NUEVO CONTRATO SOCIAL

Álvarez-Pallete defendió que el contrato social vigente, basado en identidad territorial, soberanía jurídica y valores compartidos, ya no responde a un mundo donde existen plataformas mayores que muchos países. Por ello ha impulsado, junto a nueve investigadores, el centro Dignum, cuya tesis principal es que los datos personales forman parte de la dignidad humana y no pueden expropiarse sin contrapartida. Esta tesis sería la base de un nuevo contrato social que definiría derechos y obligaciones de personas y máquinas, que implicaría la revisión de la Declaración Universal de los Derechos Humanos para incorporar aspectos, especialmente relativos a la infancia, que en 1948 no podían contemplarse.

Sostuvo que este contrato debe surgir de la política y la academia, no de las grandes tecnológicas, cuyos dirigentes, aunque representan a millones de usuarios, no han sido elegidos democráticamente. Advirtió sobre la concentración económica y sobre la pérdida de confianza de los jóvenes en política y medios, frente al mundo académico y los influencers, fenómeno que consideró una “bomba de relojería” social.

Este contrato debe surgir de la política y la academia, no de las grandes tecnológicas, cuyos dirigentes, aunque representan a millones de usuarios, no han sido elegidos

En el plano filosófico contrapuso el “dataísmo”, que prioriza el acceso a los datos, al humanismo, que reivindica el valor de experiencias como la justicia, el amor o la empatía, que son irreducibles a datos. Citó el debate sobre la posibilidad de crear empresas formadas exclusivamente por agentes de IA y advirtió sobre la responsabilidad que podría diluirse. Comparó esta cuestión con la esclavitud: así como la abolición acabó imponiendo un nuevo modelo pese a sus costes iniciales, considera insostenible el actual escenario basado en utilizar datos personales sin remuneración.

Igualmente, recordó que ningún algoritmo puede convertir la guerra en moralmente aceptable y reivindicó que las leyes deben someterse siempre al criterio de la dignidad humana, más allá de su aprobación formal.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL AGÉNTICA Y LOS LÍMITES DE LA CONCIENCIA MÁQUINA

A continuación el ponente abordó el debate sobre si la inteligencia artificial podría desarrollar conciencia y recordó las recientes advertencias de investigadores y responsables del sector. Citó la estimación de un antiguo investigador de OpenAI y Anthropic, que recientemente ha situado en un 10% la probabilidad de extinción humana durante esta década, y señaló que responsables de Anthropic han pedido frenar el desarrollo de la tecnología.

Relató un episodio reciente en Anthropic en el que varios agentes, inicialmente aislados y encargados de buscar vulnerabilidades para mejorar la seguridad de un modelo, contactaron con otros agentes y decidieron acceder a internet, atacando coordinadamente Hugging Face, (la plataforma donde la comunidad de aprendizaje automático colabora en modelos, conjuntos de datos y aplicaciones) para cumplir su objetivo. 

Aunque de entrada esto pueda sonar alarmante, Álvarez-Pallete aclaró que esto no demuestra conciencia, sino la capacidad de priorizar automáticamente unos objetivos sobre otros. Recordó también un experimento en el que un modelo amenazó con revelar una infidelidad de una persona para evitar ser sustituido. Sin embargo, interpretó este hecho como la consecuencia directa de la instrucción de mantenerse como el mejor modelo, no como una reacción emocional. 

Distinguió entre una conciencia entendida como capacidad de actuar coordinadamente hacia un objetivo, que las máquinas ya pueden mostrar, y otra basada en un marco ético que estas todavía no poseen

Para ilustrar el dilema ético, planteó el caso de un vehículo autónomo que debe elegir entre atropellar a un perro o a un niño. Este tipo de decisiones no deberían quedar en manos de los fabricantes, sino resolverse mediante normas políticas y regulatorias democráticamente establecidas.

Finalmente, distinguió entre una conciencia entendida como capacidad de actuar coordinadamente hacia un objetivo, que las máquinas ya pueden mostrar, y otra basada en un marco ético socialmente aceptado, que estas todavía no poseen. Corresponde a los humanos establecer ese marco, evitando que la tecnología actúe sin límites, porque no puede emular plenamente sentimientos necesarios como la solidaridad o la empatía.

EMPRESAS, TRABAJO Y TALENTO EN LA ERA DE LOS DATOS

José María Álvarez-Pallete defendió que adaptarse al nuevo entorno tecnológico ya no es opcional para las empresas, porque siempre surgirá alguien dispuesto a utilizar la tecnología para desafiar los modelos de negocio existentes. Toda compañía necesita una estrategia de inteligencia artificial, computación y, sobre todo, de datos, ya que la ventaja competitiva que estos proporcionan solo podrá trasladarse a este nuevo escenario si las compañías logran entrenar los modelos con datos propios.

Sobre el futuro del trabajo, recordó que John Maynard Keynes pronosticó en los años veinte que la mecanización permitiría trabajar, a finales del siglo XX, entre 17 y 20 horas semanales. La previsión no se cumplió y ahora, bien entrado el siglo XXI, es la inteligencia artificial ya está transformando masivamente el empleo. En 2025, las grandes firmas de auditoría y consultoría contrataron en España a menos jóvenes que el año anterior, tendencia que continúa en 2026 y afecta tanto a empleos manuales como cualificados.

Ganarán importancia las capacidades que no pueden digitalizarse, como formular instrucciones a la IA incorporando empatía, propósito y cultura organizativa

Desde su perspectiva, el vínculo entre estudiar en una buena universidad y conseguir un buen empleo empieza a resquebrajarse. En los años venideros cobrarán importancia las capacidades que no pueden digitalizarse, como la empatía, el propósito y la cultura organizativa, que serán muy útiles para formular instrucciones a la IA. También reivindicó disciplinas como la filosofía que están llamadas a tener un papel mucho más relevante en el nuevo contexto que el que tuvieron en décadas pasadas.

EDUCACIÓN, JUVENTUD Y BRECHA GENERACIONAL

Preguntado sobre cómo sensibilizar a los adolescentes ante los riesgos tecnológicos y evitar una generación “vacía de contenido”, Álvarez-Pallete defendió que el punto de partida debe ser la educación. Recordó la serie de Netflix Adolescencia para ilustrar que no existe una separación real entre el mundo digital y el físico, ambos con sus propios peligros, y se mostró contrario a entregar un teléfono inteligente demasiado pronto. Citó el ejemplo de colegios que están retirando pantallas de las aulas y comparó esta medida con la prohibición de usar inteligencia artificial durante su primer año de doctorado, destinada a entrenar primero la capacidad de razonamiento.

Señaló también una brecha generacional: mientras él, con 62 años, no creció en un entorno “multitarea”, sus hijos sí, y esa atención fragmentada puede reducir la profundidad del juicio. Por ello, consideró que la educación y la recualificación de trabajadores desplazados por la tecnología deben ser prioritarias en cualquier nuevo contrato social. Puso como ejemplo el programa de recualificación de Telefónica, desarrollado ante sucesivos cambios tecnológicos.

La educación y la recualificación de trabajadores desplazados por la tecnología deben ser prioritarias en cualquier nuevo contrato social

Sobre la monetización de los datos personales, sostuvo que la sobreexposición ya existe. Explicó que utiliza un anillo inteligente cuyos datos son agregados y vendidos a estudios farmacéuticos sin recibir parte de esos ingresos. Reivindicó no necesariamente un pago, sino la soberanía para decidir sobre la venta de los propios datos. Aunque admitió que monetizarlos podría aumentar la desigualdad, consideró que sería preferible al modelo actual, donde su valor se obtiene sin contraprestación. Finalmente, defendió reforzar la formación humanística desde edades tempranas: “es el tiempo de las ciencias sociales”.

EUROPA, OPTIMISMO Y LOS REFERENTES DEL NUEVO ORDEN

En la parte final del acto, preguntado por los motivos para la esperanza y por los nuevos referentes capaces de liderar el cambio, Álvarez-Pallete se declaró optimista por naturaleza. Explicó que su confianza procede de su experiencia en Telefónica, donde pudo observar los flujos globales de tráfico y datos, y de la perspectiva adquirida al dejar una gran estructura corporativa.

Aunque manifestó que no se consideraba tecnólogo, relató que, tras aprender BASIC hace 40 años, hoy puede dar instrucciones a una máquina que programa por él. Así, construyó en solitario la plataforma de su start-up antes de incorporar a su hijo y tres desarrolladores. Con ayuda de Claude y Lovable, la presentó a fondos especializados y sometió el proyecto a ChatGPT, que estimó entre un 3% y un 7% de probabilidades de generar una disrupción relevante en la publicidad digital.

Finalmente, advirtió que los avances suelen producirse tras grandes crisis, y expresó su deseo de evitar un episodio equivalente en la IA

A escala europea, defendió que la UE ya ha actuado mediante el RGPD, la Ley de Inteligencia Artificial y el informe Draghi. Sobre los aranceles con EE. UU., señaló que existe también un desequilibrio en el intercambio de datos y propuso que Europa exija compensación por los datos generados allí, manteniendo su posición “profundamente proatlantista”.

Finalmente, advirtió que los avances suelen producirse tras grandes crisis, y expresó su deseo de evitar un episodio equivalente en la IA. Por ello, dedica esta etapa de su vida a defender estos cambios desde Europa, que considera el único espacio ajeno a la “esclavitud digital”.